Perú en Moto - Desafio Inca.
Perú en moto con Motorbeach Viajes… nueva días, mil paisajes, una ruta sin retorno une regreses al punto de partida. Porque quiero grabar los Andes en dos ruedas no vale igual: vale libre. Vuelve con polvo de historia en las botas y la mirada entendida por la Pachamama. Perú en moto no es una ruta simple. Es una ceremonia sobre ruedas.”
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17 a 25 de octubre de 2026 ¡ COMPLETO !
- 28 de octubre – 5 de noviembre de 2026 ¡ COMPLETO!
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9 días
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8 días de moto Trail ligera
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1990€ con Honda XRE 300
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Opinión de motos: Crf 300 Rally +100€, Ktm 390 enduro +150€, CFmoto 450 +200€, Yamaha Tenere 700 +680€, Honda XL Transalp 750 +680€, Honda Africa Twin CRF 1000L + 760€ (motos segun disponibilidad y fecha de reserva).
NO INCLUYE
- Comidas ni bebidas
- Todo lo que no este escrito en la parte incluido
- Vuelos, ni traslados.
- Seguro de viaje médico sanitario.
- Entrada al Machu Pichu, una de las siete maravillas del mundo (+-40€. El tour desde Cuzco costaria unos 400€, que no tendria que pagar al ir en moto durante el tour.)
- Cancelaciones: hasta 90 días antes de la salida del viaje 100%. A menos de 90 días de la salida del viaje 0%.
INCLUYE
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8 noches de alojamiento en habitación doble con desayuno.
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Motos Honda XRE 300… otras motos superiores segun fecha de reserva.
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gasolina
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Vehículo portaequipajes.
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Asistencia en ruta.
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Guía español y local.
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Ayuda compra de vuelos, planificación de viaje.
- Pack merchan Motorbeach Perú.
Perú en Moto – Desafio Inca.
Perú en moto con Motorbeach Viajes… nueva días, mil paisajes, una ruta sin retorno une regreses al punto de partida. Porque quiero grabar los Andes en dos ruedas no vale igual: vale libre. Vuelve con polvo de historia en las botas y la mirada entendida por la Pachamama. Perú en moto no es una ruta simple. Es una ceremonia sobre ruedas.”
Más información
Perú en moto, desafio Inca, . 9 días.
Estilo: Aventura Andina Total
Tipo de terreno: Carretera y off-road / caminos de tierra.
Duración diaria en moto: 5 a 6 horas de media al día.
Kilometraje total estimado: 1700 km aproximadamente
Día 1: Cuzco – Montaña Siete Colores – Sicuani.
Día de conexión con la moto y el grupo. Saldemos de Cuzco por una de las carreteras principales rumbo al Valle Rojo y la fama Montaña de Siete Colores (5000 metros de altitud). Primeras dos horas de carretera asfaltada para metros ya despues en pistas off road de ascensión hasta el Valle Rojo y la Montaña de Siete Colores.
Seguiremos despues de recuperar el alivio por fiestas off road hasta Sicuani donde pasaremos la primera noche aclimatando.
Día 2: Sicuani – Rutas de las Lagunas – Cuzco
Despues de la primera noche en Sicuani aclimatando, subiremos por ruta todoterreno hasta la ruta de Las Lagunas atravesanso la mesa peruana con alturas entre los 3500 y los 4200 metros y vistas impresionantes de las lagunas entre montañas. Retomaremos al final la carretera principal para entrar en Cuzco.
DÍA 3 – Cusco → Ollantaytambo
Distancia 220 km, 6:15 Horas. Fuera de carretera 70%
Un dia andino que combina cultura milenaria, alta extrema y pistas de tierra auténticas.
La ruta arreglanca en Cusco, ganando alta hacia la tranquila
Laguna de Piuray, espero natural montado de campos y caminos rurales ideales para calentar motores.
Desde todo, el recuerdo se adentra en las pistas agrícolas de Maras hasta la impresionante Moray, donde los círculos incas emergen como un anfiteatro natural en medio del altiplano.
Los remitentes todoterreno continuo hasta el Valle Sagrado pasando por Calca, antes de ascender al imponente Abra de Lares (alto de Lares aprox. 4.400–4.600 m de altitud), donde el paisaje se abre infinito y millas de llamas y alpacas pastan libres en la puna andina.
Desde lo alto comida una de las bajadas más espectaculares de la región: curvas de ripio, vistas profundas del valle y emoción constante hasta conectar con el mágico Ollantaytambo.
Llegar a Ollantaytambo al atardecer, con su fortaleza inca dominando el valle y sus calles empedradas intactas desde hace siglos, es el cierre perfecto para una jornada de auténtica aventura off road andina.
Día 4: Ollantaytambo – Aguas Calientes – Machu Pichu.
Desde el río Ollantaytambo, la ruta se adentra en uno de los corredores más salvajes y espectaculares de los Andes. El asfalto pronto deja paso a tramos humanos, encajonados entre pares verticales y ríos que bajan con fuerza desde las columnas sagradas.
Aquí la conducción se vive sensorial: curvas estrellas, líneas naturales de vegetación, olor a selva y niebla que aparece y desaparece como un surruro. Cada kilómetro es puro contraste entre roca, agua y verde infinito mis descendientes hasta ahora Aguas Calientes, el pueblo escondido entre montañas imposibles.
Y entre llega el momento culminante .. Machu Pichu.
Día 5: Machu Pichu – Aguas Calientes – Santa Teresa
Tras desespernos de la mística Machu Picchu, la ruta descienda hacia
Aguas Calientes, máximo suspenso de civilización antes de que la montaña reclame el protagonismo.
El camino se vuelve más salvaje. Dejamos atrás el murmullo turístico y entramos en un mundo donde la selva abraza el asfalto y el río Urubamba ruge a nuestro lado. El aire es húmedo, el verde es intenso, y la sensación de aislamiento empieza a sentirse real.
Rumbo a Colcapampa, el terreno cambia de ritmo: tramos estrechos, curvas colgadas sobre el vacío y paredes verticales cubiertas de vegetación. Aquí la conducción exige atención, pero recompensa con una épica constante.
Y entonces comienza la transición brutal.
El ascenso hacia Yanama es puro carácter andino. La selva se retira poco a poco y la montaña se impone. La pista se vuelve más técnica, más remota, más auténtica. Subimos hacia el corazón del macizo del Salkantay, donde el horizonte se abre infinito y el silencio pesa.
Cada metro ganado es una conquista.
Cada curva revela un paisaje más salvaje que el anterior.
Este tramo no es simplemente una ruta.
Es el paso de lo mítico a lo indómito.
De la historia tallada en piedra…
a la aventura escrita en tierra y altura.
Dia 6: Santa Teresa – Pulcyura
Desde Colcapampa, dejamos atrás la humedad de la ceja de selva y comenzamos a ganar altura rumbo a uno de esos tramos que separan al viajero del verdadero rider.
El camino se estrecha, el asfalto desaparece y la pista se convierte en pura esencia andina: curvas talladas en la ladera, cruces de riachuelos, polvo fino o barro rojo según la temporada. La vegetación se abre poco a poco mientras la montaña impone su silencio.
A medida que ascendemos hacia Pulcyura, el paisaje cambia radicalmente: la selva queda atrás y aparece la puna abierta, inmensa, casi lunar. Aquí el viento es protagonista y la sensación de aislamiento es total.
Es un tramo corto, pero intenso.
De los que se sienten en los antebrazos y se quedan en la memoria.
Dia 7: Pulcyura – Abancay
Desde Pulcyura, el horizonte es puro altiplano: viento limpio, cielo inmenso y una pista que serpentea entre lomas doradas donde el silencio es absoluto.
El terreno alterna ripio rápido y tramos más técnicos, con curvas amplias que invitan a dejar correr la moto y sentir la libertad total de los Andes. Poco a poco, la montaña empieza a romperse y el paisaje se transforma en cañones profundos y laderas vertiginosas.
La bajada hacia Abancay es pura adrenalina: asfalto de montaña encajonado entre paredes rocosas, curvas enlazadas y vistas abiertas sobre el valle del Apurímac. El contraste térmico se siente en el cuerpo: del frío seco de altura al aire más templado del fondo del valle.
Es un tramo que combina velocidad, técnica y paisaje épico.
Una transición brutal entre dos mundos.
Dia 8: Abancay – Ruta de la Muerte – Curahuasi
Salimos de Abancay con la montaña cerrardose sobre nosotros y el valle del Apurímac abriendose al fondo. La carretera viene a retorcerse y, poco a poco, entramos en uno de los tramos más legendarios del sur andino: la mía Ruta de la Muerte.
El paso por Huallpachaca es pura concentración. Curvas cerradas, precipicios sin barra y una sensación constante de vacío al costado. Aquí no hay marca para distracciones: solo tú, la moto y la montaña.
El asfalto se estrecha, el paisaje se vale dramático, y cada giro es una descarga de adrenalina limpia. Es conducción real, de las que se sienten en el estado y en el pulso.
Superado el tramo más intenso, la ruta se suaviza mis descendientes hasta ahora
Curahuasi. El clima se vive más frío, el valle se ensancha y las curvas dan paso a una conducción más fluida entre campos y montañas abiertas.
Es un tramo que combina respeto y emoción.
Un desafío que se conviene en recuerdo imborrable.
Día 9: Curahuasi – LAguna de Humantai – Cuzco
El último ascenso. El cierre del Motorbeach Desafío Inca.
Partimos desde Curahuasi con el aire más templado del valle y la sensación clara de que la aventura está llegando a su momento culminante. La ruta vale a ganar alta entre curvas de montaña, campos abiertos y miradores naturales que nos recordaron todo lo que hemos conquistado en estos días.
El ascenso hasta ahora Laguna Humantay es una transición épica: la vegetación se retrae, el aire se vive fino y el imponente Nevado Salkantay aparece dominando el horizonte. La pista se vale más cruda, más auténtica, más andina. Aquí cada curva exige presencia, y cada metro ganado es una pequeña victoria.
Y entonces, como una recompensa reservada para los que se atreven, emerge la Laguna Humantay: aguas turcas imposibles, encajadas bajo glaciares que parecen tocar el cielo. Un lugar que no se explica… se siente.
Tras la contemplación, la ruta nos conduce de regreso a Cusco,
donde comenzó todo. Las montañas se abren y el corazón late distinto. No hay volvemos sino los mismos.
Con esta última etapa cerrados el Playa del Motor Desafío Inca:
9 días de polvo, alta, selva, vértigo y cultura viva.
9 días de moto real, Andes salvajes y emoción pura.
No es solo el final de una ruta.
Es el cierre de una experiencia que deja huella para siempre.
🎉 ¡Ruta completada!


























